Bolivia 2002

Some texts I wrote about a mission I participated in Bolivia the year 2002.

Crónicas Cruceñas 2002. Capítulo 1.

Santa Cruz de la Sierra, 17 de octubre del 2002

La segunda vez que estoy aquí. Ya no tengo el “factor sorpresa”, lo cual es bueno para adaptarse rápidamente. La verdad es que Santa Cruz no parece haber cambiado tanto en un año, supongo que lo iré viendo a lo largo del mes…

Seguimos estando en “Santa Cruz de la Tierra”, con polvo por todo, y la temperatura subiendo. Aquí es primavera, y se empieza a notar el ambiente de “final de curso”. Las calles están iguales, el ambiente es similar al que me encontré el año pasado, y no da la sensación de haber pasado el tiempo.

Una breve descripción: Me encuentro en una ciudad de un millón y medio de personas, con todos los servicios básicos cubiertos… si tienes dinero para pagarlos. Más detalles se pueden ver en el diario del año pasado. Sigue existiendo un contraste brutal entre la gente que vive de cine y la que no tiene ni lo más elemental. Como el año pasado. Sigue siendo un lugar donde la vida se manifiesta en toda su crudeza. Una metáfora que me han comentado hoy habla de la diferencia entre conducir un BMW a 190 por una autopista, y conducir un todoterreno a 40 por un camino de tierra. Supongo que no es difícil adivinar cuál de las dos situaciones es la europea, y cuál es la boliviana.

Mi trabajo este año se va a centrar en un proyecto de “capacitación informática” dirigido a profesores y a estudiantes universitarios de último año que estén haciendo sus tesis. Básicamente, el proyecto consistirá en una serie de cursos sobre las aplicaciones de los recursos informáticos (Internet, enciclopedias multimedia, periféricos varios) para la elaboración de trabajos de investigación, tesis y tesinas de final de carrera, apuntes de asignaturas, etc. Parece ser que por aquí no hay mucha oferta de este estilo, más allá del típico curso “ultratécnico” dirigido a un programa concreto, o a algunas técnicas básicas. La idea es conectar los conocimientos técnicos con su aplicación práctica.

La organización de este tipo de cursos implica muchas cosas, más de las que podríamos imaginar. Se tienen que poner a punto las máquinas, comprobar que funcionan, colocar periféricos, preparar los programas, difusión (en colegios, universidades de la zona, periódico, etc.), y mil cosas. La idea es preparar un par de cursos piloto mientras que yo estoy aquí, y dejarlos lo más definidos posible para que se continúen cuando yo me vaya. Como siempre, el hecho de estar sólo un mes hace que no se puedan abordar cosas excesivamente ambiciosas, sino “inicios de programa”, con la esperanza de que tengan continuidad. Menos mal que hay aquí gente que se está todo el año.

De hecho, se puede ver una evolución en todo lo que respecta al colegio, a las aulas de computación, a las personas que han ido evolucionando, creciendo, madurando, mejorando. Gracias también a las personas que van pasando por aquí, espero que tengamos también un poquito de mérito. Estos últimos meses han pasado por aquí tres voluntarios antes que yo, que han trabajado “a pie de niños”, organizando programas de refuerzo escolar, asistencia pedagógica, educación deportiva, etc. Ahora mismo, somos dos voluntarios los que rondamos por allí, curiosamente los dos de zona catalana.

La veteranía es un grado, dicen. Me he dado cuenta esta tarde. Ha llegado de España otro voluntario que va a San Miguelito, un centro de formación agropecuario que tienen los Misioneros Identes a unos 500 km de aquí (más cosas sobre San Miguelito, aquí). Le he dado un paseíto por el barrio, y ya he sido capaz de irle explicando cómo está la cosa por aquí. Voy descubriendo que a la mayoría nos chocan las mismas cosas cuando se llega aquí desde Europa. La vida terrible y hermosa que hay por aquí hace que a los europeos nos parezca tan fascinante.

Y sigue la vida, por aquí. Menos aislado del mundo de lo que pudiera pensar (o desear), y con menos sorpresas, por ahora. Final del quinto día en Santa Cruz, pronto viene el fin de semana.

Crónicas Cruceñas 2002. Capítulo 2.

Santa Cruz de la Sierra, 25 de octubre del 2002

Fiestas y celebraciones

Cuando se está en una parroquia como esta, uno no puede evitar verse involucrado en las celebraciones, sobre todo religiosas, que tienen lugar en esta época del año. Aquí es primavera, y es tiempo de primeras comuniones y confirmaciones. Los barrios que ocupan la parroquia tienen unos cien mil habitantes. Por lo tanto, es lógico que, después de sacar el porcentaje de gente de religión católica, y el tanto por ciento de jóvenes en edad de confirmación, queden un par de cientos de personas para confirmar, en tres turnos. No se suelen ver ceremonias de este estilo tan masivas en Europa. No está mal, teniendo en cuenta que sólo hay dos curas en la parroquia.

El día de Todos los Santos y difuntos se celebra de forma muy distinta a España. Por lo que me han contado, es una fiesta muy animada y colorista, y el alcohol corre (como en cualquier fiesta de aquí, todo hay que decirlo). Si tengo tiempo y ocasión, igual encuentro un hueco para verlo. Aquí la vida va más barata, y la muerte se trata de otra manera.

###Turismo

Esta pasada semana he tenido ocasión de hacer un poquito de turismo, aprovechando que venía gente de España. El centro de Santa Cruz es una zona peatonal bastante animada, con tiendas, cafeterías, etc. no muy distintas del centro de otras ciudades turísticas que conozco.

La Plaza 24 de Septiembre es el centro de la ciudad. Está formada por un parque, algunos monumentos, muchos puestos de artesanías, y rodeada por algunos de los lugares más importantes de Santa Cruz: La Catedral, la Casa de la Cultura, cines, las oficinas de la Universidad Pública, etc. Hace un año había perezosos (una variedad de primates muy lentos) por en medio de los árboles. Parece ser que los han librado de la tortura que supone estar expuestos a las miradas de los turistas, y los han llevado a otro sitio.

Samaipata es un pueblo que se encuentra a unos 1800 metros de altura, a unos 100 km de Santa Cruz, siguiendo la carretera vieja de Cochabamba. Esta carretera era antiguamente la comunicación principal con la Paz. El pueblo de Samaipata es eminentemente turístico (turismo de tipo “Lonely Planet”, nada de McDonalds), bastante bien cuidado, y con algunos detalles francamente sorprendentes (papeleras con separación de residuos orgánicos e inorgánicos, un club de ajedrez del que salen los campeones de Bolivia y a veces de América, etc). El lugar es muy tranquilo y silencioso, con unas vistas preciosas a las montañas.

A unos 10 km. de Samaipata hay un fuerte de construcción preincaica, sobre el cual se están realizando investigaciones arqueológicas. Desde allí se pueden contemplar vistas enormes de toda la zona de montañas, muy distinta de la inmensa llanura que es la ciudad de Santa Cruz. El Fuerte está muy bien cuidado, y están manteniendo el acceso bastante bien.

###La otra Santa Cruz

Estos días he podido visitar un par de “barrios bien” de la ciudad. Casas fortificadas con guardias armados con metralleta en la puerta, mansiones increíbles, hoteles de cinco estrellas, todoterrenos nuevecitos. La parte del centro de Santa Cruz, y una serie de barrios escogidos como Equipetrol, no tienen mucha relación con los barrios más pobres. Supongo que la gente que visite esta zona de Santa Cruz, y no salga de aquí, tendrá una visión muy distinta de la que yo tengo. De hecho, me han comentado que hay gente que no conoce otra realidad. Como decía Oscar Wilde, “la verdad es una cuestión de estilo”.

Las comparaciones entre una y otra forma de vivir son inevitables. Parece, sin embargo, que hay muchas similitudes en algunos de los aspectos menos agradables. La estructura familiar está igual de desintegrada en cualquier nivel social, la forma de divertirse no varía con el dinero disponible (son conocidos los “rallies” de todoterrenos con niños ricos borrachos dentro, por la zona de Equipetrol, o el puente del Urubó, por poner un ejemplo).

No sé si el panorama es muy brillante. Hay excepciones, y muchas, pero la impresión general es que la sociedad aquí va a la deriva. En estos momentos, Bolivia es un país de emigración, como lo fue España no hace tanto.

Conduciendo

No, yo no conduzco, pero una gran parte de los desplazamientos que hago son en coche, a causa de la enorme extensión de esta ciudad, así que algunas “peculiaridades” de la conducción en Santa Cruz se van notando.

Varias frases definitorias acerca de la conducción en Santa Cruz podrín ser “La ley de la selva”, o bien “Sálvese quien pueda”. Aquí no existe el carnet de conducir. La señalización de las calles es muy escasa, muchas calzadas no tienen las líneas pintadas, existen rompemuelles que aparecen por sorpresa sin señalizar. En algunos pueblos de carretera, los peatones van caminando casi por encima de la calzada (los angelitos de la guarda deben hacer horas extras, no se explica que no haya más desgracias). Las luces largas se usan con una liberalidad extraordinaria. Etc., etc. En España, conducir es una actividad stressante, dicen. Aquí es una odisea mítica.

Trabajo

El “trabajo real” que se supone que estoy haciendo sigue adelante. Después de haber acondicionado las máquinas de las salas de computación del centro, y la preparación de los materiales de los cursos que voy a dar, ha llegado el momento de la propaganda. Durante la semana, hemos estado visitando algunos colegios de la zona, periódicos y centros educativos. La gente se ha interesado, ha llamado, e irá acudiendo poco a poco.

De paso que “vendiendo el producto”, he tenido ocasión de ver “en directo” algunos colegios de la zona, distintos a los que están siendo gestionados por los misioneros. Son colegios fiscales (públicos), y me he podido hacer una imagen de la vida “cotidiana”, entre visita y visita. Estos días están acabando las clases ordinarias, y se vive un ambiente pre-veraniego, con festivales, tartas, salidas escolares…

Crónicas Cruceñas 2002. Capítulo 3

3 de noviembre del 2002</p>

###De muertos y de vivos

El día 2 de noviembre es el día de los Difuntos. En Bolivia se celebra de formas muy diversas y muy diferentes a España. Este día, los cementerios se llenan, entre otras cosas, de cientos de puestos de venta, atracciones de feria, futbolines, etc. La forma de honrar a los difuntos puede variar desde la construcción de altares con flores de colores en plástico, con masa de pan representando a los difuntos (antawawa), o la interpretación de música que a ellos les gustaba (rancheras, música de banda, cumbias, cualquier cosa). Como en la mayoría de celebraciones de aquí, el alcohol corre más que generosamente, por decirlo finamente.

###Más “visitas culturales”

El martes pasado hicimos una visita a un hospital psiquiátrico, donde están yendo cada quince días alumnos de psicopedagogía de la Universidad, a hacer un poquito de voluntariado. Estuvimos en la sala de los enfermos crónicos, para hacer algo de animación. Como éramos poquitos, hubo que utilizar técnicas “de montón”, no tan personales. Algo de música, algo de baile, a hacerles participar. No es el voluntariado social que conocemos en España, pero todo es ir empezando…

###La familia y otras ficciones

Un apunte sobre las relaciones familiares en esta zona del mundo, ya que últimamente parece que se habla mucho en Europa sobre crisis de la estructura familiar. Aquí hace bastante que las relaciones familiares son una entelequia poco conectada con la realidad. Lo habitual es que, a lo largo de su vida, cada hombre esté con unas cuantas mujeres, y viceversa, con un amplio abanico de abandonos, hijos, malos tratos, dejadez, etc. Este panorama se observa en todos los estamentos de la sociedad, desde el más adinerado hasta el más pobre. Una anécdota reveladora me contaron, que al presentar a un familiar cercano de un político de altísimo rango, lo hicieron diciendo que era su hermano “de padre y madre”.

Sin una mínima estructura familiar (que hay excepciones, y muy dignas, pero no son mayoría), la gente joven tiene poco apoyo para una mínima formación, tanto académica como en valores, relaciones humanas, crecimiento personal. Excepto algunos casos muy concretos (grupos scout, actividades de las parroquias, etc.), los entretenimientos se reducen a salones recreativos y cafés internet (como setas, por toda la ciudad).

La visión de los niños que se tiene por aquí es muy distinta de la de Europa, y parece que tiene que ver con la cantidad. Mientras que en Europa un niño es un “tesoro escaso”, y se le sobreprotege hasta el límite, aquí hay niños por todos lados, y no despiertan esa ternura que los europeos conocemos, ni mucho menos. Se cuentan historias de niños secuestrados para traficar con sus órganos aquí, en Santa Cruz, pero no se puede verificar, ya que son niños a los que nadie reclama. El fenómeno de los “meninos da rua” no es específico de Brasil.

Y más turismo

El otro día, una visita relámpago a la zona del norte de Santa Cruz. Un pueblito llamado Buena Vista, y otro llamado San Carlos, típica región “camba” rural, dedicada a la ganadería. El clima era “agradable” (es decir, mucho calor), el paisaje muy bonito, con cerros, ríos anchos, llanuras inmensas, frutas tropicales, etc.

Trabajo, trabajo…

Durante esta semana ha tenido lugar la primera edición del curso de técnicas de recopilación de información electrónica que he impartido para licenciados, profesores, directores de colegio, y otras personalidades. Los alumnos no se han quejado, y no me han puesto mal en la encuesta, así que podemos suponer que ha ido bien. La semana que viene habrá otra edición, ya hay gente esperando. Parece ser que estas cosas son una necesidad por aquí, la gente a veces nos mira como si estuviéramos hablando de física aeroespacial, o de alquimia medieval (no es un panorama muy distinto al de España, todo sea dicho).

Además, la semana que viene tendremos un intercambio mediante chat con un colegio de Mallorca, del pueblo de Sant Joan. Los alumnos de unos cuantos cursos del colegio han preparado material para intercambiar, y será la primera ocasión en que hay un encuentro “en tiempo real”. A ver qué pasa…

Crónicas Cruceñas 2002. Capítulo 4

13 de noviembre del 2002

Bueno, se acabó el viaje. El último capítulo lo escribo desde Palma, desde mi casita, desde otro mundo. Aquí hace más frío que allí, los pisos tapan la mitad del cielo, y la vida es de otra manera…

La última semana en Santa Cruz fue de más trabajo “presencial” (los dos turnos de los cursos de multimedia e Internet para profesores funcionando a pleno rendimiento), y menos turismo (después de todo, no iba allí a hacer fotos, je je). También, de planificación futura, alguna reunión, preparar el terreno, en suma, para más colaboraciones.

Durante el martes 5 tuvo lugar un intercambio mediante “chat” entre los niños del colegio “Ciudad del Niño Jesús”, de Santa Cruz, y los del colegio Son Juny, de Sant Joan (Mallorca). Muy enriquecedor como encuentro entre culturas tan distintas, y acompañado por imágenes instantáneas, página web, etc. Fue interesante como uso de la tecnología para acercar a la gente. Seguramente se repetirá unas cuantas veces a lo largo del año, y esperamos que sea un precedente para ir creando “redes” entre colegios del mundo.

El clima en Santa Cruz continuó en su tónica habitual, y la mañana de mi partida empezó una gota fría que contrastaba con los 32 grados del día anterior. Así se me ha hecho más fácil pasar de la primavera cruceña al otoño palmesano, sin demasiados constipados.

Y poco más por ahora. La historia continuará, desde otro lado, y con otras tareas. Los balances, con tranquilidad, descansados, y en privado (esas típicas preguntas del estilo “¿y qué ha cambiado en tu vida por ir a Bolivia?”, que hacen de vez en cuando, y que siempre te niegas a contestar)

Después de todo, esto sólo eran unas vacaciones…